Venezuela y el Bitcoin: La realidad detrás de las cifras de un “gigante” mundial

Cuando hablamos de Venezuela en el mundo, rápidamente viene a la mente la grave crisis que atraviesa el país caribeño en materia económica, pero a la hora de mencionar a Venezuela en el mundo “Cripto”, nos encontramos con prácticamente un paraíso para invertir, minar, intercambiar y hacer pagos con criptomonedas… ¿O simplemente es lo que nos han hecho creer?

La situación del BTC en tierras venezolanas se maneja a extremos: su comercialización es bastante accesible, pero la coyuntura del país hace que otras actividades cómo la minería y los pagos virtuales sean muy inestables. Si bien el Bitcoin no es ilegal, las actividades de minería si se ven como una práctica “ilícita” ya que se han presentado casos de detenciones por la realización de esta actividad. Pero, para entrar en contexto sobre ello hay que conocer un poco más los condimentos de la entramada crisis venezolana.

¿Por qué la minería es “ilegal” si el Bitcoin no lo es?, sencillamente ante los ojos de las autoridades venezolanas la minería es una practica donde “la nación” no obtiene ganancias pues el pago de servicios como la electricidad es excesivamente económico y en algunos casos ni siquiera efectivo, ya que se han encontrado “minas” en lugares que no pagan servicio eléctrico pues lo “roban” del sistema eléctrico público. He ahí donde conseguimos el primer beneficio de minar en Venezuela, situación a la que sacan provecho descaradamente hasta los altos políticos del país con minas valoradas en miles de dólares, con este contexto no nos es difícil creer las estadísticas que demuestran que Venezuela es el país más rentable en el mundo para minar bitcoin, con una utilidad de casi el 600%.

Dejando de lado la minería, Venezuela igualmente comanda por amplio margen el intercambio de Bitcoin en la región y se mantiene mes a mes cercana o dentro del TOP 3 en el mundo, sólo por detrás de gigantes como Rusia y Estados Unidos, este último con el cual ha tenido “empates virtuales” en la cantidad de intercambios mensuales, números con los que aplasta sin lugar a dudas a sus países vecinos en Sudamérica, de los cuales Colombia es el único que “se le acerca”, sin embargo los intercambios en una semana en Venezuela casi suman la totalidad mensual de Colombia. El porcentaje es aún más abrumador cuando nos damos cuenta que los 1500 BTC intercambiados semanalmente en promedio superan el promedio MENSUAL de 4 países juntos (Brasil, México, Chile y Argentina). Si lo sintetizamos en porcentaje, la realidad es apabullante: Venezuela comercializa entre el 58% y 60% de los bitcoin que se comercializan en toda América Latina. Este coeficiente nos ponen a imaginar a Venezuela como una super sociedad que se adapta rápidamente al futuro de la economía mundial cuando la realidad es totalmente opuesta.

En Venezuela las criptomonedas tienen un alto nivel de popularidad, pero un gran porcentaje del ciudadano promedio sigue sin saber de qué se trata esta revolución tecnológica, por ello los pagos en esta divisa siguen estando muy lejos del promedio mundial. Entonces, ¿qué se hace en Venezuela con Bitcoin?

La respuesta es sencilla y viene ligada (como todo en el país) a la crisis económica. En el país caribeño para nadie es un secreto que las personas que pueden costear esas grandes cantidades en BTC o cualquier criptomoneda, son personas con un gran poder adquisitivo en dólares, empresarios que buscan subsistir a un mercado netamente dolarizado, representantes ligados al Gobierno venezolano y en un margen muy pequeño ciudadanos que huyen a la creciente inflación guardando sus ahorros en la moneda digital. Pero, ¿y el control cambiarío?

Esta última interrogante es la que viene a la mente de las personas que desde fuera intentan comprender el complejo rompecabezas de la economía venezolana: A inicios de 2018, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el lanzamiento de la criptomoneda oficial del país, el ‘PETRO’, un token basado en la tecnología blockchain y “respaldado” en los recursos naturales del país como el petróleo, oro y diamantes. Asimismo la creación de todo un aparato regulador y hasta el “Observatorio Blockchain de Venezuela“, ente que se encargaría del registro de cada una de las transacciones digitales de la moneda. Hasta allí todo bien, en la teoría el proyecto parecía serio, pero en la práctica la realidad es otra, el simple hecho de que la propuesta sea empleada por un régimen que ha fracasado cada proyecto económico que ha puesto en marcha ya es desolador y la forma en que se ha “empleado” lo confirma. Los precios son prácticamente estipulados por el precio del barril de crudo venezolano.

Dicho esto, con una “criptomoneda” propia, Venezuela legaliza el Bitcoin, pero en un país con graves problemas de control cambiario su utilización no será idónea pues la compra y venta de divisas extranjeras está “regulada” por el Gobierno, lo que entrega todo el poder al ‘mercado negro‘, amo y señor de los indicadores de precios sobre cualquier rubro en el país. Este mismo mercado negro encuentra en el Bitcoin una vía rápida para acceder a divisas extranjeras esquivando el férreo control cambiario. Sin embargo y pese a no tener regulaciones explícitas en cuanto a las criptomonedas, el Gobierno venezolano anunció la creación de 16 casas de cambio de criptomonedas, punto de venta legal de las divisas digitales, iniciativa que parecía ser la ruta a seguir para la creación de un servicio de pago en criptomonedas óptimo, pero desde su anuncio el proyecto tiene más de 8 meses “congelado”.

Entonces, ¿cómo quedan los pagos en criptomonedas?

En Venezuela pese a la “revolución” del Bitcoin y las altísimas sumas de dinero envueltas en intercambios diarios, semanales y mensuales, los pagos digitales están muy lejos de ser una alternativa viable para el ciudadano común teniendo en cuenta que no hay siquiera un cajero bitcoin en todo el país y los escasos negocios que aceptan criptomonedas lo hacen de manera experimental o por medio de aplicaciones móviles y a día de hoy no llegan a los 500 en todo el país, según el portal desarrollador “Criptolugares“, emprendimiento dedicado a la cobertura de todos los comercios que aceptan criptomonedas como forma de pago en Venezuela.

Finalmente, haciendo una recopilación del marco económico en el que se desenvuelve Venezuela, podemos seguir sorprendiendonos de sus abultados números en cuanto a consumo y comercialización de BTC, pero podemos entender con más claridad los parámetros en los que se maneja su usufructo: enormemente beneficioso para los más privilegiados, pero aún prácticamente inservible para las masas.

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