Como ya todos sabemos, El Salvador fue el primer país en impulsar leyes para convertir a bitcoin en moneda legal dentro de su territorio y además de incertidumbre, generó miles de debates, no solo dentro del país, sino también en la economía internacional.

Algunos reclamos no parecen ser claros, por ejemplo, el comité de Brasilea anunció que con esta acción se puede generar lavado de activos, fraude cibernético y el financiamiento de terrorismo, al escuchar esto uno piensa que habla del dólar, pero no, es sobre bitcoin.

El FMI no podía ocultar su postura paranoica e intromisora hablando de cuestiones macroeconómicas, financieras y legales que requieren un análisis muy cuidadoso.

30 días más tarde del anuncio del presidente salvadoreño Nayib Bukele, el congreso nacional de la República del Paraguay, presenta un proyecto de ley que “regula la industria y comercialización de activos virtuales – criptoactivos”.

Como es de esperarse, cualquier movimiento que los gobiernos realicen relacionado a criptoactivos generará debates, habrá oposiciones, intereses que se sobrepondrán al legado de Satoshi Nakamoto, incluso que contra de los maximalistas de bitcoin.

Geopolíticamente hablando, El Salvador, apunta a ser la economía que impulse la región de América Central, se esperan que llegue mucho bitcoin a la región, grandes compañías tecnológicas, impulsando el empleo y el turismo en toda la región.

Paraguay, conectando el cono sur del continente y siendo estratégicamente un país ideal para las conexiones internacionales en la región, tiene la posibilidad de expandir la adopción masiva de bitcoin en el comercio regional.

El simple hecho de que un Estado aplique leyes correctas para la usabilidad de activos digitales puede generar un cambio rápido e inesperado en la economía mundial.

Un efecto de contagio, donde cada nación tome las riendas en la educación y creación de nuevas economías, tanto internas como externas y dando el verdadero poder de decisión a la comunidad.

¿Y si los Gobiernos dejan de lado ese amor pasional con el sistema bancario y se enamora de los criptoactivos que generan valor a la comunidad?
¿Y si la Gobernanza de los Estados pasan a ser verdaderamente del pueblo?

Hay 2 puntos fundamentales que ya no podemos negar:

  • bitcoin desde que nació, tan solo unos años valío menos que 1 dólar (y nunca más bajó).
  • bitcoin en menos tiempo creó más oportunidades en las personas que cualquier gobierno.

Desde hace 12 años, entrando sin pedir permiso.