El Banco Central Europeo (BCE) consideraría la posibilidad de emitir su propio euro digital. El objetivo es crear un sistema de pago que sea rápido, seguro y confiable, al tiempo que aumenta la confianza del euro.

Saltando en el barco CBDC

El Banco Central Europeo se ha unido al grupo de varios bancos centrales que desean emitir su moneda digital, una herramienta conocida como moneda digital del banco central ( CBDC). Según los informes directamente del BCE, las innovaciones en los pagos minoristas europeos están fallando y esta sería la razón principal por la que el banco central se vería obligado a lanzar esta nueva solución.

Para lograr su objetivo, el banco central todavía tiene que resolver algunos pequeños problemas. El CBDC daría acceso al público en general a los fondos del BCE, lo que debilitaría la posición de financiamiento de los bancos y al mismo tiempo tendría consecuencias en las políticas monetarias que se implementarán.

Sin embargo, queda por ver cómo se puede crear esta solución. Los bancos centrales, o las agencias gubernamentales en general, tienen poco conocimiento técnico y la producción de tal solución podría estar fuera de su alcance. Esto lo subraya el propio banco central, tomando como ejemplo el sistema de pago SEPA actual como una solución fragmentada en términos de gráficos y experiencia del usuario.

El camino más obvio sería apoyar a las empresas privadas que intentan desarrollar esta nueva infraestructura de pago. Según el BCE, esta iniciativa debe satisfacer cinco objetivos clave: alcance europeo completo y experiencia del cliente sin interrupciones; conveniencia y rentabilidad; seguridad y protección; Identidad europea y gobernanza; y, a la larga, aceptación global.

Existe una solución, ¿por qué no usarla?

El banco central europeo es uno de los últimos en haber expresado interés en CBDC.

El Banco Popular de China, el Banco Central de Ruanda, el Banco Central de Bahamas, el Banco de Japón y muchos otros también están evaluando esta posibilidad. Todos parecen decididos a querer crear un mejor sistema de pago que sea rápido, seguro y confiable. Sin embargo, si pudieran renunciar a una característica fundamental de las monedas fiduciarias, que es el control total sobre la administración del dinero, los bancos centrales y los gobiernos podrían dedicarse al desarrollo de la única moneda global verdadera que tenemos hoy: Bitcoin.